No todo iba a ser perfecto, ni una tienda abierta, ni una botella de agua ni un bocadillo para cenar. Nada. No hay nada que ver ni que hacer. Lo mejor era dormir cuando antes.
Un poco de maquina de limpieza, un poco de ronquidos y... Mis sospechas se confirman. A las 5 de la mañana comienzan a abrir las tiendas y bares, tengo que dejar mi cama e ir a acurrucarme a otro sofá, aquí ya no hay quien duerma, me voy al centro de Zurich.
Al pagar el billete de tren para ir a la ciudad la máquina me ha de
Llueve y hace frío, consigo llegar hasta la Opernhaus pero el europeo de atletismo tiene todo lleno de chiringos y altavoces. Cambio el recorrido, pero consigo pasar por St. Peter, la torre tiene uno de los relojes murales más grandes del mundo, más de 8m de diámetro.
La subida al mirador se encuentra fácil, la perspectiva sobre el río es mucho mejor desde aquí arriba. El mundial de atletismo, una prueba de marcha y Grossmünster.
Lo mejor es volver callejeando con calma por pasos estrechos viendo tiendas curiosas junto al río.
El aeropuerto parece otro con tanta gente. Aún tengo los pies mojados. Pero por fin voy a desayunar, un trozo de pizza, ahí se van 9 de los 10 francos que tenía. Pero qué gusto.
En 10 horas espero estar en Nueva Delhi. No estoy ni la mitad de cansada de lo que pensaba estar :)




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