Llegar al hotel de Delhi ha sido una odisea, cuatro o cinco llamadas para que hablasen con el taxista, parar a preguntar dos veces... En sé si es mucho o poco, pero suficiente como para empezar a entender donde estoy y haber visto familias enteras durmiendo en la calle.
La primera noche por la puerta grande, las cuatro de la mañana y aun despierta intentando deshacerme del mosquito que me está abrasando. No sé si la pulsera antimosquitos va a funcionar, pero al tobillo, tipo arresto domiciliario.
Por la mañana visitamos el Fuerte Rojo, un complejo de edificios donde lo más impresionante es el fuerte en sí. Ayer fue el día de la independencia y todo estaba adornado con flores, hoy lo están desmontando. Como curiosidad una familia india nos pide que nos hagamos fotos con ellos, tampoco debe ser extraño que suceda esto.
De camino a la mezquita Jama Mandir vamos por Chandi Chawk y sus paralelas. Es el caos, motos, rickshaws, tuk tuks, peatones... Todos sin orden y pitando como si les fuese la vida en ello. Porque sí. Pitan porque adelantan, pitan porque se acerca alguien, pitan porque hay atasco, pitan, pitan y pitan.
Las tiendas se agolpan, son mercerías, tiendas de flores, de sarees, es difícil ver un europeo por aquí y la supervivencia entre tanto cacharro se hace dura.
Cogemos tuk tuk hasta Jama Mandir, la mezquita. De camino un chico ciego se choca contra nosotros. No sé cómo sobreve aquí. No me gusta que me lleven así, a pedales, me incomoda. Los niños de 10 años conducen motos y los más pequeños no paran de pedir dinero y comida. Me angustia tener que decirles no constantemente y llegar a poner malas caras para que se vayan.
Damos un paseo por la vieja delhi y tenemos que dejarlo a medias para ir a descansar un rato, esta ciudad es agobio.
Quieren que pague por meter la cámara de fotos en la mezquita. Eso me pasa por llevarla en la mano. Decidimos no verla, comer por ahí y marcharnos al templo de Akshardham.
Esto merece capítulo aparte y el WiFi me esta fallando. Espero que pronto más.
La primera noche por la puerta grande, las cuatro de la mañana y aun despierta intentando deshacerme del mosquito que me está abrasando. No sé si la pulsera antimosquitos va a funcionar, pero al tobillo, tipo arresto domiciliario.
Por la mañana visitamos el Fuerte Rojo, un complejo de edificios donde lo más impresionante es el fuerte en sí. Ayer fue el día de la independencia y todo estaba adornado con flores, hoy lo están desmontando. Como curiosidad una familia india nos pide que nos hagamos fotos con ellos, tampoco debe ser extraño que suceda esto.
De camino a la mezquita Jama Mandir vamos por Chandi Chawk y sus paralelas. Es el caos, motos, rickshaws, tuk tuks, peatones... Todos sin orden y pitando como si les fuese la vida en ello. Porque sí. Pitan porque adelantan, pitan porque se acerca alguien, pitan porque hay atasco, pitan, pitan y pitan.
Las tiendas se agolpan, son mercerías, tiendas de flores, de sarees, es difícil ver un europeo por aquí y la supervivencia entre tanto cacharro se hace dura.
Cogemos tuk tuk hasta Jama Mandir, la mezquita. De camino un chico ciego se choca contra nosotros. No sé cómo sobreve aquí. No me gusta que me lleven así, a pedales, me incomoda. Los niños de 10 años conducen motos y los más pequeños no paran de pedir dinero y comida. Me angustia tener que decirles no constantemente y llegar a poner malas caras para que se vayan.
Damos un paseo por la vieja delhi y tenemos que dejarlo a medias para ir a descansar un rato, esta ciudad es agobio.
Quieren que pague por meter la cámara de fotos en la mezquita. Eso me pasa por llevarla en la mano. Decidimos no verla, comer por ahí y marcharnos al templo de Akshardham.
Esto merece capítulo aparte y el WiFi me esta fallando. Espero que pronto más.



¡Guapa! Ya habrás llegado a la conclusión por tí misma, pero quizás lo mejor sea no mirar a los niños a la cara... Recuerdo que nos pasó lo mismo en Egipto a nosotros, y allí, una vez les mirabas, aunque fuera de reojo, estabas perdido... Ahora lo ponemos en práctica con Napoleón cuando se porta mal ,jajaja.
ResponderEliminarOye, ¿qué pasó con el mosquito asesino?
Hola!!! Ya vas por el tercer post!! Veo que esta siendo un impacto! Esperamos la próxima entrega. Bs. David
ResponderEliminar